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domingo, 6 de febrero de 2011

Viejos recuerdos.

Era el cumpleaños de la abuela Nelly y como de costumbre, todos se reunían y hacían una gran fiesta, pero este año sería especial.

Un olor a menta y canela recorría toda la habitación, los más ancianos contaban historias que los niños escuchaban atentamente, al fondo el perro de la familia corría en círculos intentando atrapar su propia cola, mientras junto a la chimenea, la abuela Nelly ojeaba un viejo álbum de fotos entre risas y lágrimas, a la vez que acariciaba a su querida gatita que ronroneaba en su regazo. Ness, la gatita, bajó de un salto y se deslizó hasta su cesta. La abuela que acababa de revisar por enésima vez el álbum, se levantó y lo depositó en la estantería entre otros muchos viejos libros. Emily fue corriendo hasta donde se encontraba su abuela, extendió las manos en las que guardaba una pequeña cajita que escondía un medallón grabado con las iniciales N y T, una lágrima recorrió el rostro de la abuela Nelly. Acababa de recuperar el medallón que le regaló el abuelo Tom el día que se conocieron, ese había sido su mayor tesoro tiempo atrás hasta el día que lo perdió, ya lo había dado por desaparecido, pero algo lo había puesto de nuevo en su camino, algo llamado destino.
 Que ilógico es el destino, te puede destrozar la vida en un segundo, pero también puede hacerte la persona más feliz del mundo.

sábado, 5 de febrero de 2011

Un momento inesperado.

Amanda caminaba bajo un cielo iluminado por la luz de las estrellas, cansada, se dejó caer sobre el mullido césped del parque, un dulce aroma inundaba todos sus sentidos, cerró los ojos y se dejó llevar junto a las hojas de los árboles que bailaban al compás de una vieja nana susurrada por el viento, poco a poco se sumergió en un profundo sueño. Pasaron más de 20 minutos y Amanda seguía dormida, como un rayo, Cristian depositó un beso sobre su mejilla, haciendo que ésta se estremeciera, pero aun así disfrutó de aquel beso.
Cristian se echó sobre la hierba cerca de Amanda, ella se incorporó un poco y despacio, muy despacio se acercaron el uno al otro, Cristian volvió a depositar sus labios sobre la frente de Amanda, esta vez se vieron interrumpidos por una lluvia inesperada. Aun así no pareció importarle, esta vez Amanda posó sus labios en los de Cristian.