English cv French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Seguidores

martes, 28 de junio de 2011

Grullas de Papel.

Paula era una niña especialmente soñadora, podía pasarse horas frente a la ventana imaginando que volaba sobre el cielo azul a lomos de su grulla, la que había hecho con tanta dulzura y cuidado.
De pequeña su abuelo le enseñó a hacerlas, al principio no podía, era un poco torpe con las manos, especialmente cuando eran trabajos manuales, pero se empeñó en aprender, quería hacerla como fuera, pasó varios días intentándolo, su abuelo le daba unos pequeños consejos.

-El truco está en relajarse, hacer que éste inerte trozo de papel se convierta en una parte de ti, deja que fluya suavemente entre tus dedos.
+No puedo es muy difícil para mí, soy una inútil, no consigo hacer nada bien.
-Relájate y todo saldrá solo.
Sujetó el delgado folio entre sus pequeñas manos, y se imaginó a su preciosa grulla, la más hermosa y delicada de todas, empezó a doblar unos pliegues, dando forma a la silueta, pero le costaba mantener la concentración, su abuelo viendo el esfuerzo de ella, agarró sus frágiles manos de porcelana, ella dedicó una amplia sonrisa a su querido abuelo que la miraba con ternura, los dos juntos siguieron fabricando sus sueños hasta que, por fin, Paula tuvo entre sus manos la grulla, era de coloridos tonos, parecía real, lo único que fallaba era el tamaño, pero era perfecta.
+Muchas gracias abuelito, sin tu ayuda no habría sido capaz de terminarla- dijo Paula mientras esbozaba una gran sonrisa.
Su abuelo no dijo nada, tan solo la miraba y asentía a la vez que sonreía, las arrugas de sus ojos se marcaban aún más, pero no le importaba, era feliz.
Todas las noches cuando Paula se iba a la cama, llevaba la grulla y la dejaba sobre la mesita de noche, pasaron varias semanas y una mañana de enero, su querido abuelo murió. Paula lloraba desconsoladamente, y se aferraba a su grulla, era el último recuerdo que tenía de él, y lo abrazaba con fuerza. Esa noche Paula no podía dormir, se acurrucó junto a la ventana y miraba el cielo estrellado, se imaginó que volaba sobre su grulla junto a su abuelo, que la miraba sonriente mientras viajaban bajo la luz de la luna y acabó durmiéndose con una pequeña gran sonrisa en su pequeña gran carita de niña.

8 comentarios:

  1. ohh come me gusta :D es bellisimo. un besoo

    ResponderEliminar
  2. me gusta, no sé como lo haces (debe ser la mezcla del texto y la música)pero lo cierto es que eres una artista, todos tus textos me llegan y sabes cuál es su mejor banda sonora

    ResponderEliminar
  3. muchas gracias Eva pero una artista ni mucho menos aún me falta mucho para algún día serlo
    un beso

    ResponderEliminar
  4. Pero qué historia tan bonita, aunque triste, pero no deja de ser hermosa.
    Como leíste en mi última entrada: hay personas que dejan huella y, sin duda, con una historia como esta, esas huellas no son siquiera borrables. El amor hacia una persona tan querida como un abuelo no se borra en la vida.
    Un texto genial, como siempre. Me alegra verte de nuevo por el mundo de Naïve :)
    un abrazo, sigue así

    ResponderEliminar
  5. Muy bonito texto, me ha encantado mucho :)


    *Besos

    ResponderEliminar
  6. precioso me encanto es...precioso, no me canso de repetirlo pero es que asi ess!!

    ResponderEliminar
  7. queeee dulceeeee <3 gracias po un lindo texto

    Lih

    ResponderEliminar